GARA, 05/04/01
Sorzabal fue hospitalizada con evidencias de tortura
GARA | MADRID
Iratxe Sorzabal ingresó en el Hospital San Carlos de Madrid con dos cervicales desplazadas, un hematoma de diez centímetros de anchura desde la base del cuello hasta el coxis y diversos chichones el pasado sábado, al día siguiente de que fuera detenida por la Guardia Civil en Hernani, según informó ayer Gestoras pro-Amnistía.
Sorzabal presentó ayer una denuncia de las torturas sufridas durante su permanencia en dependencias del instituto armado ante el juez Ismael Moreno. Sorzabal, que compareció en condición comunicada y se negó a declarar sobre las imputaciones policiales, relató, a invitación expresa del fiscal ante las marcas que aún presentaba, que durante el traslado a Madrid «fue golpeada salvajemente y le colocaron una bolsa de plástico cubriéndole la cabeza que sólo se la quitaban en el límite de la asfixia».
El relato trasladado por su abogado a Gestoras pro-Amnistía agrega que a su llegada a dependencias policiales «fue recibida por un pasillo formado por agentes que le golpearon sin parar» hasta llegar a la sala donde fue interrogada. Una vez allí, «los golpes y la aplicación de la bolsa se sucedieron hasta que los agentes optaron por aplicarle electrodos». Al día siguiente de su detención, Sorzabal fue visitada por un médico forense que recomendó su inmediato traslado a un centro sanitario, donde se le realizó una biopsia y radiografías, entre otras pruebas. «Transcurrida la tarde del sábado, fue nuevamente trasladada a dependencias de la Guardia Civil, cuyos agentes sustituyeron las torturas físicas por las síquicas y cumplir así con todos los minutos que otorga la legislación española para que las huellas fueran diluyéndose en el tiempo», señaló Gestoras pro-Amnistía, que precisó que Sorzabal compareció ante el juez, que le encarceló en Soto del Real, dos horas después de que finalizara «el tiempo máximo que establece la ley».
Ante esta denuncia, el coordinador nacional de Gestoras pro-Amnistía Juan Mari Olano afirmó que «volvemos a constatar que la tortura no sólo persiste, sino que se sigue llevando a la práctica en las mejores condiciones de impunidad para quienes las realizan».
«Denunciamos agregó a los que con cualquier motivo denuncian el ejercicio de la violencia y cuando la tortura les estalla en la cara se callan hipócritamente».
Se dirigió a PNV y EA para preguntarles «si los vascos podemos aceptar un marco político donde se tortura impunemente».
La denuncia también llegó desde el TAT, que reiteró la exigencia de que se derogue «la legislación especial antiterrorista».